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17/10/2006
Acoso escolar o bullying, por Sergio Arnandis
Acoso escolar o bullying: una palabra que cada día se hace más popular entre las noticias nacionales e internacionales. El acoso escolar es un caso que va en aumento día a día y del que van conociendo nuevos casos.
Los alumnos de 1º Bachillerato del IES Llombai acudieron el pasado jueves 6 de octubre de 2006 al salón de actos del Edificio Hucha de Castellón, donde la especialista en bullying Nora Rodríguez dio una charla-coloquio a alumnos de distintos centros. Nora comenzó hablando sobre la figura de un acosador.
El acosador es, generalmente, una persona débil y frágil que necesita imponerse mediante la violencia para controlar a los demás. Un acosador, en su mayoría, ha sufrido agresiones en casa o ha tenido una educación bastante estricta. Por otra parte existe al víctima, que suele ser una persona solitaria, que interioriza las acusaciones y aquél que no responde al maltrato del agresor. En general, los maltratos suelen darse en forma física (zancadillas, patadas, puñetazos...) por parte de los chicos y en forma moral (rumores faltos, marginación...) por parte de las chicas.
Según Nora, una víctima empieza a cambiar su estado tras dos meses de continuos maltratos y puede llegar a rebelarse contra su agresor. Un ejemplo comentado por Nora fue el de un chico argentino, el cual, por su extremada estatura, su espalda corvada y sus orejas de "soplillo" fue el centro de todas las burlas durante dos años, hasta que ya no pudo más y un día cogió la pistola de su padre, llegó a su aula y asesinó a su bull. No obstante, hay víctimas que, tras el tiempo, obtienen el papel de agresor.
Uno de los puntos en que Nora Rodríguez hizo más hincapié fue en el de los testigos. Esas personas que aplauden y ríen al agresor y que le dan la vida que sin ellas el agresor no sería un agresor. Los testigos siempre ríen al agresor y desprecian a la víctima, pero ¿qué pasaría si éstos cambiaran y defendieran a la víctima? La charla se extendió un poco más cuando diversas personas hicieron preguntas como: ¿Qué hacer para reconocer un agresor? A lo que Nora respondió como anteriormente a una persona que busca el mal en los demás, etc...
La charla acabó tras varias preguntas a las que Nora contestó con bastantes interrupciones, gracias a diversos individuos.
Sergio Arnandis, 1º Bachillerato del IES Llombai (Burriana)
20/10/2006
El mito de Giges (de Platón), por ESTEFANÍA FERNÁNDEZ

Si pudiese hacerme invisible con tal anillo supongo que, como todos los humanos, cometería delitos y errores. Puede que hiciese todo lo que estoy en contra, como por ejemplo el robar, cambiar lo que más odio e incluso matar. ¿Quién nos dice que esto está mal? Sí, me parece una idea horrible, pero ¿por qué no hacer sufrir a quien te hace daño? Mucha es la sed de venganza que hay, así que si no me van a ver, ¿por qué no hacerlo? Hacer culpable al inocente, castigar al culpable, que también puede ser inocente, robar por gozo.
Supongo que lo primero que se me ocurriría sería causarle problemas a todos los que me han hecho daño alguna vez o a mis amigos. A la gente que no respeto, pero entonces perdería también mi respeto. A veces pienso ¿por qué existe esa gente? Pero nadie manda que eso no sea así, por lo que todos seríamos animales. Un animal no razonaría cómo hacer daño, simplemente tienen instinto. Las personas se esconden para no mostrarlo, por lo que si estuviesen ocultos completamente mostrarían todos sus instintos.
Estefanía Fernández, 4ºESO del IES Llombai de Burriana



















